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Referencia Histórica de Calca

En los manuscritos Jurídicos donados a la Corte Superior de Cusco y Madre de Dios y que fueron entregados el 10 de julio de 1966 se encuentra algunos documentos relacionados con Calca fundada con el título de Villa de don Pedro de Zamora, natural de la provincia de Zamora en España.


En el folio 175 del mismo tomo de los manuscritos aludidos, contiene la conclusión del testimonio de unos actuados judiciales tramitados en la Villa de Zamora de Calca y se refieren a la confesión prestada del 24 de setiembre del año 1783 por Gregorio Arvides, Español, vecino de dicha Villa ante el Dr. Mauricio de la Peña.


El pueblo pre Inca que habría ocupado esta zona se denominaría Kallka y estaría conformada por los primitivos habitantes del lugar y un grupo de agricultores llamados Lliplleq, que construyeron sus viviendas en la ladera del cerro hacia el Oriente, para protegerse de las inundaciones; como prueba mencionaría que todavía existe de la antiquísima Kallka, el fortín o atalaya del Wanqoyruyoq, desde donde podía observar el centinela los movimientos del enemigo (Estrada 1992).


Etnia, que junto a otros pueblos habría sido conquistada por el inca Wiracoha, mediante su hijo Inca Roca, teniendo como compañeros a Apo Mayta y Uicaquirao, que salieron a conquistar los pueblos que se ubicaban alrededor de Cusco, así Sarmiento de Gamboa señala: "Conquistó asimismo a Calca y a Caquea Xaquixaguana, tres leguas del Cuzco y ..."(Sarmiento de Gamboa 1943 [1572]:81); posteriormente los Incas tomaron para sí el Valle Sagrado de los Incas, construyendo sus palacios y aposentos a lo largo de él; Calca un pueblo con tierras de cultivo dice John Rowe (1997:284), al igual que el asiento donde nació: Muyna, a orillas de la laguna de Huacarpay, fueron tomados por Huáscar; por lo que el actual poblado de Calca, estaría construido sobre los cimientos del pueblo edificado por el referido Inca.


Víctor S. Chacón (1994), indica, que según afirmación de Murúa, la raza quechua representada por los Laris, Poques, Huallas y Sawasiras, estarían establecidos en el valle de Cusco y que habrían dominado la zona que hoy constituye el territorio de la provincia de Calca. De estos hechos podrían derivar los nombres existentes en el referido espacio, como el del cerro Sahuasiray, y la comunidad de Poques de Lamay.


Establecidos los Incas en Cusco, con el transcurrir del tiempo lograron superar a las etnias que se hallaban cercanas al territorio que ocupaban, pero no fue sino hasta Pachacuteq, luego de su triunfo sobre los Chancas, que se expandieron, derrotando en forma definitiva a sus enemigos más severos que habían logrado en cada período gubernamental de los Incas, deshacerse del yugo de éstos; es así que con el soberano antes referido, los primeros grupos que habrían sentido el peso del nuevo poderío de los Incas, como señala Maison (1961:122), habrían sido los ayarmacas, los cuyo y las poblaciones de Ollantaytambo Cugma, Huata, Huancara y Toguaro.


Es evidente que el espacio en el que actualmente se ubica la ciudad de Calca, fue intensamente ocupada en la época Inca, como se aprecia de las diferentes evidencias arqueológicas existentes en algunas arterias de dicho lugar, como muros que debieron formar parte de recintos, además de los conjuntos arqueológicos de Huchuy Qosqo, Calispuquio y Urqo entre otros que se encuentran dentro de su jurisdicción.


Sobre la posible época de edificación del poblado que debió existir en esta zona en época pre hispánica, Betanzos, refiere que fue Huáscar, quien la habría construido, precisamente en momentos en los que su gobierno estaba en peligro por parte de Atahuallpa, como se desprende del capítulo III, de su crónica, que lleva como título: “En que trata de cómo Huascar salió del Cuzco a edificar el pueblo de Calca y de cómo hizo gente y la envió sobre Atahualpa”, señalando lo siguiente:


“Acabado de mandar y proveer Huascar que nadie le tuviese por de Hanan Cuzco sino por de Hurin Cuzco mandó juntar mucha gente con la cual se salió del Cuzco y fuese a un sitio que hoy se llama el pueblo de Calca y como allí fuese edificó y hizo allí un pueblo púsole este nombre Calca y como de este pueblo tuviese acabada la mayor parte parescióle que era tiempo de hacer gente para contra Atagualpa…” (Betanzos [1551] (1987:211)


Otro cronista que señala que Huáscar fue el edificador de Calca es Martín de Murúa: “En el tiempo que esto se hacía en Tomebamba; Huascar Ynga mando hacer los edificios de Calca en el Cuzco y saco juntamente con una visita infinita cantidad de yndios para su servicio…” (Murua 1615; Libro I Cap. 46: 132 Ob. Cit. Por Katy Jurado y Tula Castillo)


Más adelante señala: “… llegaron mensajeros de Quito enbiados por Atao Hulapa, los quales trageron muchas cossas ricas, estando Huascar en Calca, y entre otras cosas de ver embio la traza y modelo de los palacios que tenía hechos y mucha cantidad de ropa, de pedreria y plumeria muy rica, Huascar Ynga, haviendolas visto con desden y menosprecio, dixo a los mensajeros para que me ymbia mi hermano estas cosas a mi; piensa por ventura que aca no las ay y que no faltan aca? (…) Huascar Ynga, con el enojo y colera que estaba mando hechar toda aquella ropa al fuego (…) mando matar a algunos de ellos…” (Murua 1615; libro I, Cap. 46: 133 Ob. Cit. Por Katy Jurado y Tula Castillo)


De acuerdo a esta información cronística existiría la posibilidad de que la ciudad actual de Calca, esté ubicada sobre el pueblo pre hispánico del mismo nombre, construido en la época del Inka Huáscar; siendo esta posibilidad. El principal motivo de la tesis para optar al grado de licenciatura en Arqueología (Castillo y Jurado 1996) con la denominación precisamente de “El centro Urbano Pre Hispánico de Calca”; obteniendo entre sus conclusiones respuesta positiva a tales inquietudes, como se desprende de los ítems correspondientes, que a continuación transcribo:


El sector urbano pre hispánico de Calca, por la estratigrafía y su contexto cultural, por su asociación con las estructuras arquitectónicas, por las características que presenta la cerámica fragmentada hallada durante las excavaciones arqueológicas en las diferentes capas así como también por los datos obtenidos por Susan Niles y I.S. Frarrington, corresponde cronológicamente a una ocupación neta del Horizonte Tardío o época Inca.


La edificación arquitectónica del sector urbano pre hispánico de Calca, fue llevada a cabo durante el mandato del Inka Huascar doceavo gobernante del Tahuantinsuyo entre los años 1525 – 1532 (basado en el trabajo de Rowe sobre fechas dadas por Balboa [1944], quien consideró propicia esta zona para ejecutar una amplia construcción arquitectónica la cual demandó seguramente un gran esfuerzo. Esto ocurrió en circunstancias en que el estado Inca entraba en las etapas finales de su esplendor por discrepancias que existían entre Huascar y Atahuallpa, hijos de Guayna Capac por conseguir la supremacía del poder.


Por las evidencias arquitectónicas visibles en el sector urbano y las encontradas a través de las excavaciones arqueológicas, la construcción de Calca estructuralmente no es de carácter fastuoso pero responde al estilo arquitectónico cusqueño en vista de que los vestigios están formados por muros de tipo poligonal almohadillado y “pirca”.


Es indudable la importancia que tuvo Calca, para Huáscar, que al parecer residía en este lugar, del mismo modo lo tuvo para Manko Inka, que en 1536, se replegó e hizo su fortín en este espacio, para poder hacer frente a los españoles con los hombres que extrajo del mismo. De esta manera, durante la conquista española este pueblo habría jugado un rol importante, en vista que aquí se encontraba residiendo el Inca y por ende su ejército, resaltando a partir de ello el hecho de que Calca contaba con las condiciones apropiadas para poder albergar a todo un ejército en tiempos de guerra.


La cita anterior es reafirmada con la versión de Cusí Yupanqui: “Desque mi padre estuvo en Calca algunos días, en tanto que juntaba alguna gente de la que había enviado a llamar despacho desde allí por la posta a Cusi Yupanqui, que estaba en Lima, para que estuviese avisado del día y la hora en que, él había de dar sobre los españoles (…) viendo con gran animo los indios contra los españoles y arremetiendose los indios se retrajeron hacia donde mi padre estaba, que era en Calca, fueron tras de ellos matando y desbaratando gran parte de la gente hasta el rio de Yucay, en el cual los indios dieron lado a los españoles, los cuales españoles pasaron adelante derecho a Calca, a donde mi padre estaba, al cual no lo hallaron allí porque estaba haciendo una fiesta en el pueblo llamado Sacsariray…” (Cusiyupanqui 1973: 76-87 Ob. Cit. Por Katy Jurado y Tula Castillo)


Por estas tierras estuvo Hernando Pizarro con 80 caballos, según el historiador Manuel José Quintana, viéndose obligado a retornar a Cusco, debido a que fue acometido por los naturales de esta zona. Del mismo modo Diego de Almagro el viejo, en 1536, trató de sostener una entrevista con Manco II, que se encontraba en Calca, la que se frustró, pues al llegar a dicho lugar se encontró con mil indios que evitaron que cumpliera su propósito. (Estrada 1992).


Glave y Remy (1983:116 y 139), refieren que en 1580, Quiróz, Corregidor de Yucay desde 1575, mandó hacer a los indios de Calca un obraje para que con esta actividad, pudieran los indígenas pagar sus tasas con comodidad y hasta tener un remanente en plata para la caja de la comunidad; no obstante, las protestas por el uso de mano de obra indígena por parte de los corregidores en los obrajes ubicados en las zonas rurales, eran muy conocidas, puesto que además de que los indígenas descuidaban sus “obligaciones”, representaban un claro aprovechamiento por parte de los explotadores que se beneficiaban con ganancias obtenidas por la venta de la ropa a mucho mayor costo del que pagaban por su confección, representando el sector textil, el más activo en la economía rural durante el siglo XVI


Con estos antecedentes es muy Probable que el poblado colonial como muchos otros fuera creado en el proceso de reducciones, durante el gobierno del Virrey Toledo (1569 - 81), quien tuvo el mayor empeño en su realización, en base a las Ordenanzas de poblaciones dadas por Felipe II; Armas Medina las describe de la siguiente manera:


"Para su emplazamiento se elegían los lugares mejores de las comarcas que tuviesen temple más conforme con el que los indios antes tenían, evitándose así que el cambio de ambiente pudiera dañar su salud. Las calles trazadas por cuadras, conforme a la traza de lugares españoles, partían de una plaza central, en donde se levantaban, frente a frente, al cabildo y la Iglesia. Las casas formaban bloques rectangulares homogéneos y estaban edificadas sacando las puertas a las calles para que sus moradores pudiesen ser vistos y visitados de la justicia y del sacerdote. Cada reducción debería tener el número de doctrineros necesarios para atender a su población. Si ésta rebasaba la cifra de cuatrocientos o quinientos habitantes, se duplicaba el número de sacerdotes" (Marzal 1969: 102-103).


Las reducciones fueron realizadas conforme a sus propiciadores para beneficio de los indígenas, quienes aseguraban que éstos podrían aprender su cultura, ser evangelizados, alejándolos de sus idolatrías y sus vicios. Los pueblos al ser reducidos contra su voluntad, no sólo estuvieron sujetos a la catequización, sino también al propósito más importante de los españoles, el pago de tributos en moneda y mediante su trabajo como la terrible mita; la explotación por parte de los corregidores, hacendados y los mismos doctrineros. Estando los habitantes de una zona reunidos en una sola población, facilitaban el censo respectivo para tomar en cuenta la cantidad de tributantes. Es más, parte de sus tierras fueron consideradas como baldías y tomadas por los españoles, formándose de esta manera las haciendas.


Otro aspecto que fue implementado por los españoles, fue la encomienda, que tuvo sus raíces en España de la edad media; en América aparece con características muy peculiares y en Perú como el premio o recompensa que se otorgaba a los primeros conquistadores y pobladores por los servicios prestados a la Corona en la incorporación del territorio adquirido al patrimonio español. Esta Institución ocupó un lugar primordial en el desarrollo de las primeras etapas de colonización española en Perú; hizo posible el asentamiento de los pobladores españoles en territorio peruano. Esta no habría consistido en la posesión de tierras, sino entrega de indígenas y de su fuerza de trabajo, obteniendo el encomendero trabajo y tributación en su beneficio. Adquiriendo a cambio una serie de obligaciones, como la evangelización de sus encomendados. De esta manera se habría posibilitado el surgimiento de la sociedad hispano-peruana. ( De la Puente 1994)


Por tanto los habitantes de Calca, que obviamente debieron estar conformados por diferentes pueblos reducidos, puesto que en la relación de encomiendas no es posible apreciar éstos, fueron encomendados a Melchor Maldonado, cuyos descendientes como se verá más adelante, fueron los que gozaron luego de su muerte de tal beneficio, de la Visita General realizada por Francisco Toledo en 1571, se desprende lo siguiente:


“El repartimiento de Calca tiene en encomienda en segunda vida Melchor Maldonado hijo y sucesor de Arias Maldonado ya difunto a quien lo encomendó el conde de Nieva virrey que fue de estos reinos y los comisarios en el cual dicho repartimiento de Calca y en los demás que tiene de encomienda el dicho Melchor Maldonado están impuestos 1823 pesos ensayados de renta con cargo de diezmo … y doctrina por el dicho conde de Nieva y comisarios por el capitán Pedro de Anasco y su sucesor el cual es difunto y por su muerte con ejecutoria del Real Consejo de las Indias goza de esta pensión doña Catalina de Fuentes su hija y sucesora conforme a la ley de sucesión. En la visita general de ese reino por el año de 1571 se hallaron en el dicho repartimiento:


• 612 indios de edad de tributar.
• 123 viejos e impedidos de tributo.
• 754 mozos y muchachos de 17 años abajo.
• 1851 mujeres de todas edades y estados.


Que por todas son tres mil trescientas cuarenta personas (3340 personas)


Tasa: De los dichos 612 indios tributarios se sacaron cuatro para caciques y los demás pagan por tasa del virrey don Francisco de Toledo lo siguiente:


• 2432 pesos de plata ensayada y marcada (2432 ps.)
• 350 fanegas de maíz a peso y media fanega montan quinientos veinticinco pesos de plata ensayada (525 ps.)
• 40 fanegas de trigo a peso y medio de la dicha plata valen sesenta pesos (60 pesos).
• 184 aves de Castilla a un tomín de la dicha plata montan 23 pesos (23 ps.)


Suma toda la dicha tasa tres mil cuarenta pesos de plata ensayada y marcada con las dichas especies reducidas a dinero.- Sale cada indio tributario a razón de 5 pesos. (3040 ps.)


Tiene de costas generales:


• 550 pesos de plata ensayada y marcada que se dan de signado y salario a un sacerdote clérigo que está en la doctrina de los dichos indios (550 ps.)
• 340 pesos de la dicha plata que se sacan de la dicha tasa para salarios de justicias y defensores de los dichos indios por las provisiones del residuo se aplicaron para el dicho efecto los 170 pesos solamente y lo demás a la comunidad de los dichos indios (340 ps.)
• 100 pesos de la dicha plata para salarios de los (100 ps.) cacique de este repartimiento.


Monta lo que se saca de las dichas tasas para las dichas costas novecientos noventa pesos (990 ps).


Restan líquidos y libres de las dichas costas 1442 pesos en plata y más las especies en la dicha tasa contenidas es para el dicho encomendero con la dicha carga de pensión que tiene (en plata 1442 ps. Y especies). (Cook, Málaga y Bouysse 1975: 136, 137)


De acuerdo al Libro de Bautizos del 01 de Enero del año 1675 (APC), a cargo del cura Br. Fabián de Vargas Carvajal, los ayllus, estancias y pobladores existentes en esta doctrina eran los siguientes:


• Ayllu Licllic
• Ayllu Cusco y Arin
• Ayllu Pampallacta
• Ayllu Mitma
• Ayllu Accha
• Ayllu Rayampata
• Ayllu Sacllo
• Estancia de Guarán
• Estancia de Tio
• Forasteros
• Españoles


Asimismo menciona la existencia de siete haciendas de pan llevar y una estancia, nombradas:


• Paucartica, del tesorero don Santiago Zumalave
• Parobilca de don Pedro Mijancas Medrano
• Cayto de Da. Lorenza de Sanabria
• Patanmarca de don Juan de Montalvo Osorio
• Uqui de Da. Elvira Gutiérrez de Orozco
• Guaran del Cap. Dn Jerónimo de Loayza y Zárate
• Unuraqui de muchos dueños y pocas tierras
• Una estancia nombrada Tio compuesto de todo género de ganado y papas de doña Constanza Albornoz
• Urco de pan llevar de don Juan de Córdoba Velaóstegui


Estancias que según el religioso en referencia llevaban de travesía hasta tres leguas aproximadamente.


Por otra parte, en cuanto a población se refiere, esta Doctrina habría estado compuesta por 68 indígenas tributarios naturales del lugar, de 45 muchachos y muchachas de hasta 12 años, hijos de los ya mencionados, de 284 forasteros que llevaban tiempo viviendo en el lugar y de 63 hijos de éstos, con edades que llegan hasta los doce años. En el pueblo estarían viviendo hasta 13 españoles.


Políticamente, durante el Virreynato esta provincia se denominó Corregimiento de Calca y Lares, después tomó el nombre de Partido, posteriormente Subdelegación.


En 1786, el cartógrafo Pablo José Oricaín, por disposición del intendente Benito de la Mata Linares (Chacón 1994); confeccionó diversos mapas topográficos de la Intendencia de Cusco, entre ellos aparece uno que corresponde al Partido de Calca, en el que podemos apreciar los curatos que tenía bajo su jurisdicción:


Curatos De Calca:
1.- La Villa de Zamora de Calca
2.- Lamay con Coya
3.- Pisac con Taray, San Salvador y el Santuario de Huanca.
4.- Chinchero con Umasbamba
5.- Lares con Cachín, Choquecancha y Hualla


La descripción realizada por el cartógrafo mencionado refiere:


“Tiene de largo Norte-Sur 36 leguas y de ancho este-oeste 15 a 17 con mucha variedad; por lo que hace a la quebrada de su Capital por donde corre el río Vilcamayo, es de igual temperamento. Frutos, frutas y todas proporciones que la antecedente de Urubamba; a ambas alas de la quebrada es de temperamento frío, en cuyo terreno abunda ganado mayor y menor, hay caza así cuadrúpeda como volátil, a espaldas de la Cordillera se halla el Curato de Lares, en cuyos valles abunda el ganado vacuno y se cultivan mucha coca, algodón, ajíes, plátanos, piñas, papayas, granadillas, zapallos, yucas, camotes y muchas flores aromáticas, hay baños de agua caliente muy saludables para cólicos; sus cerros tienen uno y otro metal pero no se trabaja más que los de salitre que es de mucha potencia, por esta parte, hay entrada a los chunchos”. (Aparicio 1970: 194)


La Villa de Zamora como era conocida en la época del Virreynato el poblado de Calca, en 1898, fue elevada a la categoría de ciudad y capital de la provincia de Calca.